ANÉCDOTAS DEL BANCO AGRÍCOLA (4)
Por Paino Abreu Collado
Santo Domingo, R.D.- Tengo presente varias anécdotas adicionales de mi primera participación como administrador del Banco Agrícola entre los años 1996 y 1998, pero al tenor del actual debate sobre la indexación salarial, debo adelantarme hasta mi segunda administración del Bagrícola que ocurrió entre los años 2007 y 2012, para referirme a cuando me tocó decidir sobre el tema de la indexación salarial en una institución del Estado con autonomía administrativa puesta a mi cargo.
Buscando soluciones a las necesidades de la empleomanía del Bagrícola, especialmente en lo referente a la protección del salario real, evaluamos en el Banco lo establecido por la Ley 288-04 del 28 de septiembre de 2004 y sus modificaciones, respecto a la aplicación progresiva de un ajuste del impuesto sobre la renta (ISR) por inflación. El tramo de indexación a partir de 2004 se correspondía con un salario mensual de RD$20,000.00, en 2010 la exención fiscal a las personas físicas se aplicaba en un tope de RD$23,035.17 mensuales de la escala salarial. Posteriormente, en 2012, el tramo exento llegaba a RD$33,326.92, luego pasó a RD$34,685.00 y en la actualidad debería ser de RD$50,000.00, según los cálculos que hacen diferentes economistas.
Basándonos en las disposiciones establecidas en la referida Ley, que indicaba además que el ajuste de la escala impositiva debía hacerse anualmente según los indicadores de inflación publicados por el Banco Central, procedimos a solicitar al Directorio Ejecutivo del Banco Agrícola reconocer y aplicar dicha indexación, incrementando el salario en la misma proporción de la inflación.
La primera ocasión en que se aplicó la indexación salarial en el Banco Agrícola fue en mayo del año 2010, cuando fue aprobado por medio de la Resolución No. 1562 del Directorio Ejecutivo. El texto de la misma decía: Aprobar “un incremento salarial equivalente a la tasa de inflación reconocida por el Banco Central, a todos aquellos funcionarios y empleados que no hayan sido compensados por vía de la escala salarial vigente en la institución”. La Resolución agregaba que, a partir de la fecha, dicha indexación se aplicaría siempre, condicionada únicamente a que los resultados operacionales del Banco lo permitieran.
Todo indica que los resultados del año 2010 en el Bagrícola fueron exitosos, porque según documentos en nuestro poder, el primero de abril del año 2011 el Directorio aprobó “una indexación salarial a todo el personal activo de la institución de acuerdo al índice de inflación publicado por el Banco Central al 31 de diciembre de 2010, calculado en un 6.24%. En el año 2012 el Bagrícola también reconoció el efecto inflacionario del año 2011, aplicando la indexación correspondiente. Desconozco si a partir de entonces las administraciones sucesivas de dicha institución continuaron la política establecida al respecto. Por desgracia, no aparecen publicaciones al respecto.
El impacto de la inflación no es un juego. Desde el 2017 a la fecha la inflación acumulada supera el 47%. Un trabajador que no haya tenido indexación salarial durante ese periodo, en realidad ha perdido casi la mitad de su poder adquisitivo. De ahí que es un deber del Estado y las empresas encontrar mecanismos para ajustar los ingresos de los asalariados ante los efectos inflacionarios.
Si una entidad pequeña como el Banco Agrícola encontró la forma de resolver la caída de sus ingresos a más de mil empleados, los argumentos del actual gobierno respecto a un hoyo fiscal no constituyen excusa válida, sobre todo cuando se exonera alrededor de 300 mil millones de impuestos a los ricos hoteleros y a “tígueres” del transporte, entre otros privilegiados sectores, al tiempo que se gasta todo el dinero del mundo en una exagerada publicidad oficial que pretende meter por los oídos lo que no pueden enseñar con los ojos.
El Presidente Abinader dijo que a él “los cuartos le rinden”, pero no sabemos “para qué le rinden”. Y además, “cuáles son cuartos son los que le rinden”, porque en el presupuesto de ingresos y gastos que administra su gobierno hay más de RD$18,000 millones robados del salario de los trabajadores. Sí, a la falta de indexación por inflación no se le puede llamar de otra manera porque se está conculcando un derecho que reduce el pan en la mesa familiar y la verdad, dejar de aplicar una Ley que beneficia a los más chiquitos no es más que un abuso.
La oposición política tendrá que ser más proactiva y contundente reclamándole al gobierno, en las calles si es necesario, implementar de manera automática la indexación salarial prevista en la Ley. Y que lo haga antes del cierre fiscal del presente año, para que los trabajadores más pobres puedan celebrar mejor su cena navideña.
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