Su calificada honestidad le sirve de barrera frente a la corrupción.

Por Francisco Portes B.- Por las prendas morales y de honestidad que rodean i envuelven la vida de Manuel Jiménez, lo hacen inelegible para ocupar una posición de relevancia en el tren gubernamental del momento, por tales motivos ha sido condenado al ostracismo o destierro de la administración pública, donde ahora  ahora ahora se necesitan administradores apaga fuegos.

Con Manuel Jiménez al frente de cualesquiera instituciones, no habría la necesidad de declarar subsanable ningún acto que esté enlodado y muy putrefacto, como ha sucedido del 2020 a la fecha.

Con un gerente de ese calibre, en un ministerio o en una dirección general, la tendría muy fácil la Dirección de Ética e Integridad Gubernamental, en su condición de veedora de la transparencia en gestión pública.

¿Qué me motivó a escribir esta nota, a sabiendas de que es como está escrito? Respondo a mí mismo, en varias peñas y en breves comentarios de pasda, o, a vuelo de pájaro he escucho se ha escuchado el “Rún Rún”, pero es que la gente seria no cabe en el gobierno, al Luís Abinader no le interesa rodearse de gente honesta, para alivianar su carga de críticas.

Dentro de ese “Rún Rún”, como una caja de resonancia o como una Marimba idiófono de acordeonistas del pasado sonaba el nombre del cantante (Manuel Jiménez, o el hombre de derroche). También sonaba el nombre de Ramón Alburquerque, o e rebelde le motejan algunos dentro del PRM.

Que no se interprete esto como venido de alguien agradecido de Manuel J., no si hay algún agradecimiento debe ser de él hacia mí, y ahí lo dejo.

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