Por Francisco Portes B.- Las concurridas denuncias y reclamos recibidas en la redacción de Dando en el Clavo me motivaron hacer un recorrido por varias de las Boticas Populares de Santo Domingo Este, para percatarme de la realidad que viven los usuarios que acuden en busca de medicamentos, para tratar diversas enfermedades.

Confirmamos la cruda realidad que enfrentan las personas de bajos recursos, la preocupación que sienten y el desolado panorama que viven en esos establecimientos que supuestamente resultaría un alivio, pero que lo que encuentran es el incremento de un tormento cuando acuden en busca de su salud y no hallan sus pastillas como dijeron ellos conversando con nosotros.

Viví la tormentosa realidad que los usuarios denunciaron, fui a varias Boticas para comprobar la carencia de primera mano, “ver con mis propios ojos”, echarme el agua en la ropa, para saber y comprobar que moja.

Como “para muestra basta un botón”, me presenté a la Botica del Hospital El Almirante y luego a la que está en los Molinos, justamente en la Dirección General de Embellecimiento.

En ambas direcciones solicite una lista corta de medicamentos, cinco en total y en cada caso sólo había una marca o producto de los solicitados. Ninguna tenía pastillas de Bacalao, tampoco Ampicilina, Loratadina, Acetaminofén ni antigripal.

Me imagino que si seguía solicitando otros tendría la misma respuesta, el panorama es tétrico, los ciudadanos están compelidos a sufrir o pagar caros en las farmacias usureras los medicamentos que debían encontrar allí. Estamos siendo engañados con la propaganda, no hay medicamentos en las Boticas populares o las mal llamadas farmacias del pueblo.

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