Por Erika Ramírez
Santo Domingo, R.D.- La amenaza de Nicolás Maduro ha escalado a un nuevo nivel de tensión en el Caribe. El líder del régimen chavista advirtió que si su país es agredido, la respuesta será contundente y se pasará a un “período de lucha armada”. Esta declaración surge como respuesta directa al movimiento de buques de guerra de Estados Unidos en aguas cercanas a la costa venezolana, una situación que, según describió, mantiene al país en “un periodo especial de máxima preparación”.
Durante un encuentro con la prensa internacional celebrado en Caracas, Maduro detalló lo que considera el origen de esta grave situación. Denunció la presencia de ocho barcos militares estadounidenses y un submarino nuclear en la zona, calificando el hecho como la amenaza más grande vista en el continente en el último siglo.
La mayor amenaza en 100 años, según Maduro
El mandatario venezolano no dudó en comparar la situación actual con la crisis de los misiles de Cuba en 1962. Para él, el despliegue militar de Estados Unidos es “una amenaza extravagante, injustificable, inmoral y absolutamente criminal”. Según sus palabras, las naves estarían equipadas con al menos 1.200 misiles, lo que representa una presión militar sin precedentes en la región.
Frente a este escenario, aseguró que se han tomado medidas internas. “Ante la máxima presión militar, nosotros hemos declarado la máxima preparación para la defensa de Venezuela”, afirmó.
La respuesta militar de Venezuela
Como parte de esta preparación, Maduro informó que ha ordenado la activación de 4,5 millones de milicianos y el alistamiento de los venezolanos que se encuentran en la reserva militar. Su postura fue clara y reiterativa al señalar que una agresión externa llevaría al país a una lucha armada para defender su territorio y su soberanía.
Washington justifica el operativo y Caracas responde
El gobierno de Estados Unidos ha justificado el envío de los buques y cerca de 4.000 efectivos como parte de una operación contra el narcotráfico en el Caribe. Esta acción se produjo después de que la administración de Donald Trump elevara a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, a quien acusan de tener vínculos con cárteles.
Maduro desestimó por completo este argumento, calificándolo como “una narrativa bien, pero bien absurda”. Defendió el historial de su país en la lucha contra el comercio de narcóticos y catalogó el operativo estadounidense como un “bodrio”.
En sus declaraciones, el líder chavista también se refirió al estado de las relaciones diplomáticas con Washington, las cuales están suspendidas desde 2019. Explicó que existían dos canales de comunicación, uno a través del encargado de Negocios interino, John McNamara, y otro con el enviado especial Richard Grenell. Sin embargo, aseguró que estos mecanismos de diálogo ahora están “malogrados” y “maltrechos” debido al despliegue naval. “La diplomacia de las cañoneras es una diplomacia errática”, aseveró.
Este cruce de declaraciones y el movimiento de buques de guerra en el Caribe elevan la tensión entre ambas naciones, marcando un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral y geopolítica de la región.
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