Santo Domingo Este.– En un ambiente de recogimiento, gratitud y profunda recordación, familiares, dirigentes del transporte, colaboradores y amigos participaron la noche del martes en una misa oficiada en memoria del segundo aniversario del fallecimiento del destacado líder transportista, Alfredo Pulinario (Cambita).

La eucaristía fue celebrada en la parroquia San Maximiliano Kolbe por el sacerdote Pablo Daniel Zorrilla Ramírez, quien destacó durante su homilía los valores humanos, el espíritu de servicio y el legado de trabajo que caracterizaron la vida del fundador de la Central Nacional Movimiento Choferil del Transporte (MOCHOTRÁN).

Durante la ceremonia, los asistentes elevaron oraciones por el eterno descanso de quien fuera considerado uno de los principales impulsores de la modernización del transporte público en la República Dominicana y un referente de liderazgo dentro del movimiento choferil.

Al intervenir en nombre de la familia, Alfredo Pulinario Mariot (Tito Cambita) expresó que la mejor manera de mantener vivo el recuerdo de su padre ha sido poner en práctica los principios y la fe que les inculcó desde temprana edad.

Señaló que, durante estos dos años, Dios le ha concedido el discernimiento necesario para preservar y fortalecer el legado construido por quien dedicó su vida al servicio de los transportistas y de la sociedad.

«Mi padre nos enseñó que la fe, el trabajo honesto y el compromiso con la gente son valores irrenunciables. Ese ha sido el camino que hemos procurado seguir para honrar su memoria y dar continuidad a su obra», manifestó.

En nombre del Comité Ejecutivo de MOCHOTRÁN reafirmó su compromiso de continuar la visión impulsada por Cambita, resaltando que su liderazgo permitió sentar las bases para importantes proyectos de movilidad, entre ellos los corredores de las avenidas Winston Churchill y Charles de Gaulle, considerados referentes de la transformación del transporte urbano.

Los presentes coincidieron en destacar que, más allá de sus logros institucionales, Alfredo Pulinario dejó como principal herencia una cultura de unidad, trabajo y compromiso social que continúa guiando las acciones de MOCHOTRÁN y de quienes tuvieron el privilegio de acompañarlo en su trayectoria de servicio.

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