Por Rafael Castillo

Santo Domingo, R.D.- Para comprender el presente de Santo Domingo Este conviene mirar primero hacia el pasado. Las sociedades que olvidan su historia terminan perdiendo también el sentido de su rumbo. En esta tierra tan especial, donde  el bullicio y el calor de Los Mina marcan el ritmo de la vida cotidiana con la misma intensidad que el frío y el silencio del Pinar de Ocoa, las mujeres han desempeñado un papel decisivo desde los primeros capítulos de nuestra historia.

La primera figura que emerge en ese recorrido es Anacaona, mujer de poder político y refinamiento cultural. Gobernó el cacicazgo de Jaragua con inteligencia y autoridad. Poetisa y guardiana de la tradición oral, sus areítos no solo eran cantos ceremoniales, sino instrumentos de memoria colectiva para su pueblo. Su liderazgo terminó trágicamente cuando fue ahorcada por orden del gobernador español Nicolás de Ovando.

Siglos más tarde, esa tradición de firmeza y compromiso reaparece en María Trinidad Sánchez. Participó activamente en la causa independentista y colaboró en la confección de la primera bandera dominicana. En 1845 fue fusilada por negarse a traicionar a los patriotas del movimiento independentista, decisión que la convirtió en símbolo de lealtad y sacrificio en la historia nacional.

Entre esas dos figuras se extiende un linaje de mujeres que han marcado la vida dominicana. Las valientes Hermanas Mirabal desafiaron la dictadura con un valor que terminó costándoles la vida, Florinda Soriana Mamá Tingó  defendió la tierra y los derechos de los campesinos hasta el último día de su asesinato; la educadora y poeta Salomé Ureña sembró pensamiento crítico y formación cívica en generaciones de dominicanos; la combativa Juana Saltitopa aportó coraje en los campos de batalla; Piky Lora Heroína y   Guadiana de la tierra que descubrió, investigó  y luchó contra el gigantesco fraude inmobiliario en Bahía de las Águilas. Fundadora de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) es sin duda un ejemplo supremo  de amor por su país.

Ese legado histórico encuentra continuidad en el presente. Santo Domingo Este, el municipio más poblado de la República Dominicana, es también un territorio donde la presencia femenina define buena parte de su dinámica social. Según el X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, el municipio cuenta con 1,029,117 habitantes, de los cuales 539,211 son mujeres, lo que representa el 52.4 % de la población. El índice de feminidad alcanza 110 mujeres por cada 100 hombres, por encima del promedio nacional de 102.

La densidad poblacional supera 6,081 personas por kilómetro cuadrado, y el tamaño promedio de los hogares se sitúa en 2.9 personas, reflejo de la transformación social hacia familias más pequeñas y estructuradas de forma distinta a las generaciones anteriores.

El perfil educativo de las mujeres en el municipio confirma su creciente protagonismo. Aproximadamente 137,956 mujeres han alcanzado el nivel universitario, una de las concentraciones profesionales más altas del país. En instituciones como la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la presencia femenina domina en áreas como salud, educación y psicología. La imagen es conocida en los campus de la zona oriental: jóvenes que caminan con libros bajo el brazo, conscientes de que el conocimiento sigue siendo una de las formas más efectivas de movilidad social.

En el mercado laboral también se observa una presencia importante. Las mujeres representan el 51.8 % de los trabajadores formales que cotizan a la seguridad social y residen en Santo Domingo Este. Sin embargo, persiste una brecha que aún debe cerrarse: la tasa de desocupación femenina es de 8.1 %, frente al 3.4 % de los hombres, a pesar de su mayor preparación académica.

La influencia de las mujeres de Santo Domingo Este también se proyecta más allá de las fronteras del municipio y del país. Entre ellas destaca Mercedes Frías de Santo Domingo Este la primera mujer de origen dominicano en ser congresista en Italia, Dilenia Bathen, nacida y criada en Santo Domingo Este, quien hizo historia al convertirse en la primera jueza dominicana juramentada en la Corte Civil de la ciudad de Nueva York. A su lado figuran mujeres de la diáspora dominicana con vínculos con esta comunidad, como Sabina Matos, Amanda Septimo, representante del Distrito 84 en el Bronx, y Claribel Martínez-Marmolejo, primera latina electa para el Concejo de la Ciudad de Salem, en Oregón.

También forma parte de esta proyección internacional Yudelka Tapia, representante del Distrito 86 en el Bronx, quien aunque no nació en Santo Domingo Este mantiene estrechos vínculos familiares y afectivos con la comunidad. Junto a ella se destaca Karines Reyes, representante del Distrito 87 del Bronx. Enfermera de profesión, su labor durante la pandemia de COVID-19 la colocó en la primera línea de atención sanitaria mientras ejercía responsabilidades legislativas. Reyes ha impulsado iniciativas de salud vinculadas con Santo Domingo Este y, junto a Tapia, fue reconocida en el municipio en 2023.

En el ámbito del liderazgo comunitario y empresarial sobresale igualmente Shadie Tineo, oriunda de Santo Domingo Este y considerada una de las figuras más dinámicas y respetadas del liderazgo femenino dominicano en la ciudad de Nueva York.

El emprendimiento local constituye otro escenario donde la presencia femenina es determinante. Las mujeres lideran el 52 % de los comercios minoristas del municipio, y su participación se extiende desde pequeñas empresas familiares hasta iniciativas comerciales consolidadas. Ejemplo de ello son las Hermanas Botello, creadoras del negocio gastronómico conocido como El Rinconcito de Mamá, donde la tradición culinaria se ha convertido en un proyecto empresarial exitoso.

Desde la muerte de Trujillo, el voto de las mujeres ha sido decisivo en cada elección presidencial, convirtiéndose en un factor determinante para definir quién ocuparía la presidencia de la República. En este contexto, es digno de destacar la trayectoria de Cristina Lisardo, la única mujer en toda la historia de la vida republicana que ha ocupado la presidencia del Senado, y además, representante de Santo Domingo Este, el municipio con la mayor concentración de mujeres del país. Este hecho no solo refleja la importancia histórica del liderazgo femenino, sino también la influencia concreta del voto de las mujeres en la política nacional. En Santo Domingo Este, ningún candidato o candidata logra imponerse sin su respaldo. En mi experiencia personal, he tenido el honor de ser elegido diputado en dos ocasiones gracias a un equipo mayoritariamente compuesto por mujeres, a quienes les debo tanto que mencionarlas todas requeriría escribir un libro. Incluso dentro de la Fuerza del Pueblo, de las tres circunscripciones del municipio, dos están dirigidas por mujeres: Alexandra Peña y Adalgisa Pujols, lo que evidencia la fuerza y el liderazgo femenino en la política local.

El deporte también ha proyectado a Santo Domingo Este en el escenario internacional. Cuando Marileidy Paulino compite en la pista, el país entero sigue su carrera. Aunque nació en San Gregorio de Nizao, fue en Santo Domingo Este donde consolidó gran parte de su formación deportiva. Junto a ella figuran atletas como la gimnasta Yamilet Peña, la joven promesa Camil Betances, la pesista Yudelina Mejía y la taekwondoísta Andrialis Bonilla, atletas que se preparan para competir en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

A nivel comunitario, las mujeres sostienen una parte fundamental del tejido social del municipio. Cerca del 60 % de las juntas de vecinos están presididas por mujeres, lo que evidencia su fortaleza en la organización barrial, la gestión comunitaria y la defensa de intereses colectivos.

Santo Domingo Este no es simplemente una extensión urbana de la capital. Es una comunidad dinámica cuya evolución social, económica y cultural no puede explicarse sin el protagonismo de sus mujeres. Desde la figura histórica hasta las atletas, profesionales, empresarias y líderes comunitarias de hoy, las mujeres han demostrado que el desarrollo de esta ciudad está profundamente ligado a su participación.

Por eso, cuando se examina con detenimiento la realidad de este municipio, resulta difícil escapar a una conclusión evidente: el futuro de Santo Domingo Este tiene, en gran medida, rostro de mujer. Son ellas quienes sostienen la memoria del pasado y, al mismo tiempo, contribuyen de manera decisiva a construir una nueva mirada que mejore el futuro del municipio mas grande del país

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