Alcanzaron un pico de más de 500 ballenas en un solo día

SAMANÁ. – Con el objetivo de evaluar la distribución espacial y estimar la densidad poblacional de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través del Viceministerio Costeros y Marinos realizó la expedición científica más ambiciosa de la historia para este especie denominada Navidad 2026, en el Banco de Navidad, que junto al de La Plata son los principales bancos de aguas dentro del Santuario de Mamíferos Marinos, la mayor área marina protegida del país.

El área de estudio comprendió la fase temprana de la temporada reproductiva de las ballenas jorobadas, que corresponde al mes de febrero. La expedición duró un tiempo de tres días, desde el amanecer hasta el atardecer, con aproximadamente 500 kilómetros de recorrido, registrándose 644 de avistamientos y 891 individuos estimados, excluyendo avistamientos fuera del Banco, detalla un comunicado enviado este lunes.

Estas cifras extraordinarias fueron registradas a inicios de febrero, alcanzando un pico de más de 500 ballenas en un solo día, un valor excepcionalmente alto para el inicio de la temporada. El bajo ruido submarino de la embarcación permitió recopilar datos de alta calidad de Monitorización Acústica Pasiva (PAM) que serán posteriormente analizados para conocer la distribución espacial de los cantantes masculinos a lo largo y ancho del banco.

La embarcación utilizada en la excursión fue un yate recreativo (Solace). A pesar de su carácter recreativo, ofreció una plataforma excelente para la observación gracias a su altura y estabilidad, lo que permitió un monitoreo visual de alta calidad sin interferir con los protocolos estandarizados de recolección de datos. El equipo más avanzado a bordo fue un hidrófono de 100 metros, con capacidad de detección acústica de largo alcance, que permitió grabar vocalizaciones de ballenas durante todo el recorrido.

Los protocolos que siguió la embarcación para recolectar los datos fueron: transectos sistemáticos y equidistantes a velocidad constante; dos observadores rotativos ubicados en la proa, con cambios cada dos horas; y registro de vocalizaciones de mamíferos marinos. A partir de esto, para cada observación se registraron la distancia por retícula y el ángulo, la posición geográfica, el tamaño del grupo y su comportamiento, así como las condiciones ambientales y el estado del mar.

Además de ballenas, en el área se identificaron algunas aves y delfines: el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) y el delfín manchado del Atlántico (Stenella frontalis).

La Caribbean Cetacean Society (CCS), alineada con las prioridades nacionales, lideró el componente científico. Su director, Bernus Jeffrey, junto a parte de su equipo, aseguró la rigurosidad en la recolección de datos, el fortalecimiento de capacidades locales, la armonización de metodologías con iniciativas regionales y el análisis de la información.

La expedición estuvo conformada principalmente por un equipo de mujeres científicas, incluyendo funcionarias del Ministerio de Medio Ambiente y representantes de ONG locales como la Fundación Punta Cana, la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar) y la Caribbean Cetacean Society (CCS), una organización regional con sede en Martinica. El apoyo logístico y financiero provino de Blue Nature Alliance, Blue Marine Foundation, Fondo Marena, Yacht for Science y EYOS Expeditions.

La CCS estableció en 2025 una plataforma colaborativa regional que reúne a coordinadores de distintas islas del Caribe para estudiar la variación temporal en la distribución de las ballenas jorobadas. Este enfoque coordinado permite una recolección de datos estandarizada y análisis a escala regional.

Este trabajo forma parte de un marco regional más amplio. Se han planificado expediciones adicionales en la Bahía de Samaná, Banco de Navidad y Banco de la Plata entre febrero, marzo y abril, para evaluar variaciones temporales en la densidad poblacional y analizar cambios en la composición de grupos a lo largo del tiempo. Se espera que, al finalizar la temporada y el análisis conjunto de todos los datos levantados, nuestro país exhiba resultados que lo afiancen como líder en conservación de cetáceos de todo el Caribe.

El Ministerio de Medio Ambiente, dirigido por el ministro, Paíno Henríquez, reiteró que continuará impulsando investigaciones científicas de alto nivel en alta mar, como base fundamental para una gestión ambiental moderna, transparente y sustentada en evidencia, que garantice la protección efectiva de los ecosistemas marinos y de las especies que dependen de ellos.

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