Radio Mil Informando, Noti Tiempo, Noticiario Popular, espacios que marcaron toda una época. Como olvidar aquellas voces…
Por Orlando Arias
Mientras el mundo celebraba el pasado 13 de febrero el Día Mundial de la Radio, en República Dominicana pasaba casi desapercibida una fecha igualmente significativa: el 14 de febrero se cumplieron dos años de la desaparición de Radio Popular y su emblemático Noticiario Popular, dos referentes históricos de la radiodifusión nacional.
Más que el cierre de una emisora, aquel hecho marcó el final de una tradición informativa que durante décadas formó periodistas, acompañó comunidades y construyó credibilidad desde el micrófono.
Confieso que este tema me toca en lo más profundo. Porque yo viví la radio. La respiré. La sentí. Tuve la dicha y el privilegio de leer noticias en varias estaciones, compartiendo cabina con profesionales que honraban el micrófono cada día.
Recuerdo aquellas jornadas en La Brava FM, Radio Ámbar y Onda Musical “La Inconfundible”. Allí no solo se transmitían noticias; allí se hacía periodismo con responsabilidad, con rigor y con respeto por la audiencia.
Tuve el honor de leer noticias junto a Alex Vargas, hermano de uno de los más grandes locutores que ha dado la República Dominicana, don Pedro Pérez Vargas. También junto a Darío Mañón, Alci de la Rosa, Alberto Sandoval, Ricardo Acosta y Frank Rodríguez. Voces no solo agradables, sino con carácter, con identidad. Voces que sabían que cada palabra tenía peso.
En aquellos tiempos, el noticiario era sagrado.
No se improvisaba. No se reducía a un simple espacio dentro de la programación. Había redacción. Había producción. Había calle. Había fuentes. Había contraste.
Ya en el año 2012 se advertía la crisis. Se reducían horarios, se cancelaban periodistas y locutores, se transmitían emisiones grabadas como si fueran del momento. Lo que entonces parecía una etapa difícil terminó siendo el preludio de un desenlace inevitable.
Muchas de aquellas estaciones que ya agonizaban sucumbieron. Y cuando este 14 de febrero se cumplieron dos años del cierre de Radio Popular y su Noticiario Popular, comprendí que no se trataba solo de una frecuencia que se apagaba. Era el símbolo de una generación que entendía la radio como compromiso social.
La radio sigue viva, claro que sí. Las plataformas digitales han transformado la manera de informar. La inmediatez domina el escenario. Pero algo se perdió en el trayecto.
Se perdió aquella disciplina del boletín puntual.
Se perdió la expectativa del oyente esperando la hora exacta.
Se perdió la solemnidad de la noticia bien leída.
Los noticiarios eran ritual. Eran escuela. Eran identidad.
Radio Mil Informando, Noti Tiempo, Noticiario Popular. Espacios que marcaron una época. Como olvidar aquellas voces…
No escribo estas líneas desde la nostalgia vacía, sino desde el respeto por una etapa que nos formó. Extrañamos los noticiarios porque representaban credibilidad, estructura y profesionalismo en medio de cualquier coyuntura.
Sin embargo, el reto no es quedarnos en la melancolía. El reto es rescatar su esencia en los nuevos formatos. Que la tecnología no nos quite el oficio. Que la velocidad no nos robe la ética. Que la inmediatez no sustituya la verificación.
Yo tuve el privilegio de vivir esa radio.
Y por eso, cada 13 y 14 de febrero, inevitablemente, me invade la misma reflexión:
Cómo extrañamos los noticiarios…
Pero más aún, cuánto necesitamos volver a su espíritu. Porque los noticiarios no eran solo programas… eran parte de la vida cotidiana del país.
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