Por Francisco Portes B.- Esa frase es una de las metáforas más potentes y esperanzadoras que usamos, y tiene un trasfondo que mezcla lo literario con lo visual. Como sabemos, las palabras tienen un peso emocional que a veces supera a la física.
Paso a explicar por qué se dice esto, tanto desde la filosofía como desde la ciencia:
1. La explicación visual (Fenómeno Óptico)
Científicamente, no es que el sol «quite» luz justamente antes de salir, pero sí ocurre un efecto de contraste.
Contraste máximo: Justo antes del amanecer, la atmósfera está en su punto más frío y limpio de luz residual. Cuando el primer rayo de sol empieza a asomarse por el horizonte, el contraste entre la negrura total y esa primera chispa de luz hace que el ojo humano perciba la oscuridad previa como algo mucho más profundo.
El ángulo del Sol: Existe lo que se llama el crepúsculo astronómico. Es justo ese momento donde el sol está a unos 18 grados por debajo del horizonte. No hay rastro de luz solar, y la Luna (si no está presente) deja al cielo en una oscuridad absoluta prescisamente antes de que la refracción empiece a pintar el cielo.
2. La explicación filosófica (Estoicismo)
Esata frase guarda una relación inquebrantable con la visión de la resiliencia:
El punto de quiebre: Representa que las crisis suelen llegar a su punto máximo de intensidad justo antes de resolverse. Es una invitación a no rendirse cuando la situación parece más difícil, porque ese «máximo dolor» o «máxima oscuridad» es la señal de que el ciclo está por terminar.
La dualidad: Para los estoicos, no existe la luz sin la sombra. «El amanecer no es solo un evento astronómico, es la recompensa por haber transitado la noche».
3. En la literatura y la retórica
Como sabrán, esta idea se ha inmortalizado en frases como la de Thomas Fuller: «La hora más oscura es justo antes del amanecer». Es un recurso retórico para infundir esperanza. En política y comunicación, se usa para movilizar a las personas en tiempos de crisis, dándoles a entender que el cambio es inminente.
Es una reflexión muy oportuna, especialmente cuando uno está emprendiendo nuevos proyectos o retomando espacios. A veces, el cansancio o la duda son simplemente esa «oscuridad» avisando que el éxito está a punto de salir.
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